Tareas de alta productividad para una mayor rentabilidad

La diferencia entre trabajar mucho y trabajar mejor.

Un empresario que quiera hacer crecer su #negocio y que lo haga de forma constante en el tiempo, debe aprender a distinguir entre los diferentes tipos de tareas a realizar.

En un negocio de hostelería hay cantidad de tareas que realizar todos los días y que son importantes, que no se pueden quedar sin hacer.

Esto es un auténtico peligro, porque esa labor diaria puede meterte en un círculo vicioso del que luego es difícil salir.

Y esto lo compruebo con muchos de mis clientes, que debido a ello, por estar inmersos en esas tareas, que no se pueden quedar sin hacer, no tienen tiempo para realizar las tareas que realmente son #productivas y #rentables.

El empresario debe saber distinguir entre tareas que hay que realizar pero que son de baja productividad de aquellas que son tareas de alta #productividad.

Te voy a dar varios ejemplos para que se entienda mejor este concepto…

Si coges la reserva de un cliente al teléfono, le atiendes correctamente y te la confirma, es una tarea importante que hay que realizar, sin duda alguna y de la mejor forma posible.

Es algo que hay que hacer, sí o sí.

Pero es una tarea de baja #productividad, ya que va a generar solo una venta, la que realice el cliente con esa reserva.

Una tarea que puede hacer cualquier otro miembro del equipo.

Indudablemente, que sea capaz de ello… ya sabes…

Sin embargo, pensar en cómo se puede hacer un proceso de reservas, que sea más eficaz, que le reste menos tiempo al personal, que atienda en hora punta, que capte datos del cliente de forma sencilla y sin errores…

Que a su vez le incorpore en un sistema de fidelización y que tome nota o tenga en cuenta cuales son sus preferencias para lograr una mejor experiencia, etc…

Y que además confirme la asistencia del cliente y le envíe un recordatorio…

Esto es una tarea de #altaproductividad, ya que este proceso se repetirá cada vez que se haga una reserva y la haga quien la haga, con el consiguiente beneficio de hacerlo y a lo largo del tiempo.

El trabajo de pensar en ese proceso es la labor del empresario.

Por ser una tarea que además conlleva la toma de decisiones, conocer al cliente objetivo y tener en cuenta el concepto de negocio.

Decisiones que solo puede tomar el empresario.

Esta tarea será una tarea de alta productividad ya que va a generar mejores resultados a partir de que se implemente y la haga quien la haga.

Otro ejemplo…

Tomar la comanda en una mesa, es una tarea muy importante.

Algo que no se puede dejar de hacer de forma correcta y que depende de las habilidades de venta de quien la haga.

Una tarea que va a repercutir en los resultados de la empresa, por lo que hay que cuidar este proceso.

Pero pese a ello, es una tarea de baja productividad, imprescindible, sí… pero de baja productividad.

Ya que, si se hace bien, se generará una venta correcta, la de esa mesa en concreto y se conseguirá la satisfacción del cliente, pero una sola vez.

Una tarea que pueden hacer otros miembros del equipo que estén cualificados para hacerlo.

Sin embargo, pensar en cómo se puede mejorar el proceso de la toma de comanda, cómo conseguir que al camarero no se le olvide hacer venta sugerida o venta cruzada…

Cómo hacer más eficaz el proceso para que el camarero se pueda entretener más en asesorar al cliente, etc, es una tarea de alta productividad, ya que a partir de que se consiga implementar, se van a mejorar las ventas una y otra vez.

Esta tarea conlleva decisiones que solo el empresario puede tomar y por ello, solo lo puede hacer él y ninguno de su equipo.

Si lo piensas bien, seguro que te surgirán cantidad de ideas similares que puedes aplicar en el negocio, en las muy diferentes áreas de actuación que tiene ahora un negocio de hostelería en su funcionamiento de cada día.

Áreas como conseguir más clientes, más visibilidad, mejor experiencia del cliente, innovación, mejorar procesos, optimizar la organización, etc.

Optimizar la carta, incorporar la innovación, trabajar la diferenciación, localizar mejores proveedores.

Sigo…

Cómo facilitarle el trabajo al equipo para que sea más eficaz con mejor ambiente de trabajo.

Cómo motivarles para que sean mejores vendedores, etc.

Y otras muchas más…

Áreas o temas, donde surgen cantidad de tareas de muy alta productividad en cuanto son implementadas.

Porque van a generar una mayor rentabilidad o una mejora en el negocio.

Un empresario debe entender que para ser un buen empresario, no depende del número de horas que le dedique a su negocio y menos de forma presencial.

No es mejor empresario el que esté muchas horas realizando tareas en el mismo al cabo de la semana.

Un buen empresario es aquel que desarrolla tareas de alta productividad, capaces de hacer crecer el negocio y de mejorarlo cada día.

Es mejor empresario el que piensa en cómo mejorar la rentabilidad del negocio y realiza tareas de alta productividad aunque solo fueran 20 horas a la semana o menos.

Que uno que haga 60 horas a la semana en tareas de baja productividad y que las podría hacer un empleado que sepa hacerlas.

Y es importante entender esta diferencia y este planteamiento, porque el crecimiento del negocio está en pensar en el negocio mucho más que en trabajar físicamente en el local.

En mejorar, mejorar y mejorar constantemente.

Los negocio de éxito son el fruto de pequeñas acciones de mejora que se realizan de forma constante.

No entender claramente esto es lo que hace que el empresario se vea inmerso en ese círculo que te lleva al mismo punto inicial del que has partido sin que haya crecimiento alguno.

En esa situación es el propio empresario el que crea el techo de cristal que no se ve pero que frena el crecimiento del negocio y lo estanca.

Y luego está, el saber desprenderse de ese lazo de unión entre empresario que con gran esfuerzo a sacado adelante el negocio y que ahora tiene que conseguir que funcione correctamente de forma independiente, pero sin su presencia.

Que no resulte necesario para su funcionamiento correcto.

Algo que en muchos casos es doloroso o que no se acaba de entender, pero que es imprescindible para poder crecer en el sentido que se quiera.

Indudablemente tiene que dirigirlo, controlarlo, supervisarlo, definir sus objetivos, la estrategia a implementar, etc.

El empresario guía el negocio, lo hace crecer y mejorar cada día pero no lo tiene que trabajar físicamente, ya que ambas cosas son imposibles de realizar correctamente a la vez.

Espero haberme explicado adecuadamente para que se entienda este concepto, esta otra forma de ver el negocio y se pueda superar ese sentimiento de culpabilidad que se genera cuando no se está trabajando una enorme cantidad de horas en el local.

Un sentimiento que me encuentro con frecuencia y que limita el crecimiento del negocio, debido a creencias antiguas que aún perduran en la mente de muchos empresarios.

Como que el ojo del amo engorda el caballo, sí…pero que le impide conocer otras cuadras y descubrir otros sementales que mejorarían su raza.

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* La imagen de la portada ha sido creada con inteligencia artificial, gracias a DALL-E-2.

 

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